Si no puedes cambiar el mundo... cambia tu mundo.

Esta frase siempre me ha acompañado a lo largo de mi vida como un mantra. Porque, aunque muchas veces el mundo a nuestro alrededor parece estar fuera de nuestro control, lo que sí podemos cambiar es nuestra perspectiva, nuestras acciones y la forma en que vivimos nuestra propia historia.

 

Aunque mi camino ha estado lleno de desafíos y momentos inesperados, siempre he creído que todo está conectado por un propósito: ser la mejor versión de mí misma y ayudar a otras a hacer lo mismo. 

Hoy, quiero contarte mi historia, mis lecciones y mis sueños.

 

Porque soy de las que creen que escuchar historias de otras mujeres nos hace sentir acompañado desde nuestra vulnerabilidad y cuando eso sucede hay CONEXIÓN.

Mis Primeros Pasos: De Santo
Domingo a Nueva York

Mi tierra natal es Santo Domingo, República Dominicana, un lugar lleno de color, música y calor humano que amo con todo mi ser. Desde pequeña, sabía que mi destino iba a ser más grande de lo que mi entorno podía ofrecerme.

A los 16 años, mi familia y yo emigramos a Nueva York, una ciudad llena de oportunidades, pero también de desafíos. El choque cultural fue fuerte. Pero mi madre me enseñó que, aunque todo cambie, lo importante es no perderse a uno mismo. Mi historia comenzó con ese gran salto, un salto que marcó el inicio de una vida llena de reinvenciones.

Encontrando mi Voz en un mundo de ruidos

¿Te has preguntando cuál es tu propósito en este mundo? Yo lo empecé a buscar en la Universidad de Herbert H. Lehman College cuando estudié Comunicación social y teatro. Desde pequeña, siempre sentí una conexión con la comunicación, pero más adelante descubriría que mi verdadera pasión era contar historias y dar voz a los demás.Lo que no imaginaba en ese momento  era que este camino me llevaría a encontrar mi propósito en los medios de una forma tan profunda. Mi carrera en los medios comenzó cuando me uní a la cadena Univisión, un lugar donde pude encontrar mi voz. Pero no solo la televisión fue el campo que elegí para expresar mi pasión; también comencé a escribir. 

Mi propia columna QUÉ SUEÑO

A principios de 2002, mis habilidades de escritura empezaron a tomar forma cuando comencé a tener mi propia columna en el periódico "El Diario La Prensa", el diario #1 para los hispanos en Nueva York. Esto me permitió conectar con la comunidad hispana de una manera más profunda, compartiendo historias y experiencias que resonaban con muchos.

Descubriendo mi Propósito

Pero fue en la televisión donde realmente empecé a darme cuenta de mi propósito. Convertirme en la primera mujer contratada por las Grandes Ligas de Béisbol como anfitriona principal fue un logro inesperado, pero solo el principio de todo lo que podía alcanzar. En esos momentos, entendí que mi voz no solo estaba destinada a informar, sino también a INSPIRAR.

Incursionando en el mundo del Cine

El cine fue mi siguiente gran paso. En 2007 decidí seguir mi sueño de ser actriz y, en pocos años, me encontré trabajando junto a grandes de la industria como Vin Diesel y Michelle Rodríguez. Pero mi visión de contar historias nunca se limitó solo a ser actriz. En 2014 fundé ESENCIA FILMS, una productora que se dedicó a darle voz a historias que conectaran con las mujeres y con nuestras raíces. La película “María Montez” y otras producciones como “El Rey de La Habana” no solo representaron grandes logros, sino también el cumplimiento de mi misión: mostrar el poder de las historias auténticas.

Mientras otras voces intentaban
ahogar la mía, surgió La Nueva Yo

La creación de LA NUEVA YO, nació de mi deseo de ver a otras mujeres encontrar su voz, así como lo hice yo. Este movimiento se ha convertido en una plataforma poderosa donde las mujeres se han unido para redefinir su futuro, para empoderarse y para cambiar sus historias.  La transformación que he visto en cada mujer que ha pasado por La Nueva Yo me ha dado el mayor propósito de todos: ayudar a otras a descubrir su fuerza interior.

Logo La Nueva Yo

Aprendiendo otro lenguaje del amor

La experiencia con mi madre, enfrentando su lucha contra el Alzheimer, me enseñó lo que significa el amor incondicional. Cuidarla día a día, ver cómo perdía la memoria, pero nunca el amor que nos unía, me hizo entender que el amor no tiene fronteras. Cada gesto, cada sonrisa, me enseñó a valorar los momentos, a no dar nada por sentado y a ser más presente que nunca.

Abrazando otras formas de ser Madre

El dolor de no poder ser madre biológica después de intentarlo tanto que perdí mi identidad en el proceso. Al principio, sentí un vacío profundo, como si una parte de mí estuviera incompleta. Sin embargo, entendí que la maternidad no solo tiene que ver con lo biológico. A lo largo de los años, he aprendido que puedo ser madre en diferentes formas: creando, cuidado, alentando y dando vida a otras formas de amor.

Reconstruirme es posible

Mi divorcio fue una experiencia que me sacudió profundamente. Pero a partir de allí, comencé un proceso de autodescubrimiento y sanación. Fue entonces cuando entendí que no se trata de lo que pierdes, sino de lo que aprendes. El proceso de reconstrucción me permitió encontrar la paz y, sorprendentemente, también me permitió volver a encontrar el amor, un amor que es sano, maduro y que me acompaña cada día.

La belleza de lo inesperado

Nunca imaginé que un día sería embajadora y viceministra de Relaciones Exteriores para las comunidades dominicanas en el exterior, un rol que llegó para enseñarme otras habilidades que desconocía.

 

Pienso que el destino me estaba preparado para este rol. Ser parte de la diplomacia y representar a mi comunidad, a los dominicanos y dominicanas en el exterior, es una responsabilidad que abrazo con todo mi ser. Aunque jamás imaginé tener una oportunidad así, hoy me siento más honrada que nunca de poder servir a mi país de una forma tan significativa.

 

Hoy, a los 50 años puedo decir con orgullo que he aprendido más de mis caídas que de mis éxitos. He encontrado fortaleza en las adversidades, gracias a todo lo que me ha enseñado la vida.

Y lo mejor de Celinés está por venir,
Lo espero con brazos abiertos

¿Y tú también crees que lo mejor en tu vida está por venir? Esa Nueva versión de ti.

Con cariño.